Un lector o un escritor saben reconocer el talento cuando lo tienen entre
las manos, esto es una afirmación personal, y posiblemente no sea ni la mejor
forma, ni la más correcta de empezar una reseña, pero siempre he tenido un
problema con seguir las normas y ya os avisé que lo mío no eran las reseñas al uso.
Ahora bien, ¿para qué he escrito esto? Muy sencillo, sé que existen
auténticas maravillas literarias, para todos los gustos, y que lo bueno de un
libro es que en muchos casos es una buena forma de “desconectar” (a mí me pasa constantemente). Sin embargo,Memorias de un ser menor es una obra para esos lectores, que han devorado bibliotecas, que no saben ser si no es a
través de palabras. Y por qué os preguntaréis, la respuesta es que es especial.
Comencé a leer Memorias de un ser menor, debido a que previamente había
seguido algún trabajo de su autor y me había parecido interesante, y si bien es
cierto que uno de sus relatos gusta o entretiene, todo el conjunto atrapa.
Memorias de un ser menor, va mucho más allá de un libro cualquiera, porque
no solo te ayuda a que pasen las horas, sino que te obliga a reflexionar, da
vueltas a tus ideas, y te enseña otra forma de ver las cosas, aunque sí que es
cierto, como el autor comenta en la obra que la verdad es relativa, y para cada
uno, la verdad, es lo que se empeña en creer, y todos, nos guste o no
reconocerlo, echamos de menos, tenemos recuerdos, hemos odiado nuestra rutina, nos
hemos conformado para después arrepentirnos, no hemos sabido perdonarnos y por
ello no hemos seguido adelante, y tal vez, solo tal vez, por ese miedo
momentáneo perdimos la oportunidad de nuestra vida, o no, pero el problema no
reside ahí, ¿verdad? El problema es que aquello que no hacemos, nos envenena,
rechazar las oportunidades va dejando un vacío que siempre volverás para
reprocharte, y, es cierto, quizás no hemos vivido todos estos casos, o quizás
sí, pero al menos alguno, porque esto es de lo que forma parte la vida, y todos
somos muy parecidos aunque tengamos la costumbre de creernos especiales.
Y es que, si tengo que destacar algo bueno de estas páginas que, perdonar
mi expresión, son para todos los públicos, tanto si te encuentras en la
adolescencia, y sientes que tienes esos problemas (aunque si esto es así, lamento decepcionarte pero lo más probable es
que no estés preparado para aprender de sus enseñanzas), o si te encuentras en
una edad más elevada y tu comprensión y conocimientos han contado con una
periodo de maduración mayor.
Estoy segura de que en el caso de estos últimos alguna frase como, “El
error más común está en pensar que el tiempo está de nuestra parte”, no ha
podido resultar indiferente, tanto si lo aprecias, como si te das cuenta,
debido a la tragedia de haber perdido tu vida, de que esa es tu situación.
He de decir que siempre me ha gustado respaldar mis opiniones con
argumentos, y este caso no va a ser diferente, si no has creído que Memorias de
un ser menor, te empuja a la reflexión y no te permite permanecer indiferente,
te reto a seguir leyendo y negarme la razón.
Porque estás páginas ofrecen de todo y crean un nuevo sentido para las
cosas:
Por ejemplo, para todos aquellos que consideran el metro un agobio, o un
nido de ladrones, deberían perderse entre las líneas para ver lo importante es
que no todos tengamos el mismo punto de vista.
Memorias de un ser menor, ofrece momentos ligados a la pasión, al desamor,
al dolor...
”No es fácil llorar todas las noches por echar de menos a alguien que no te
echa de menos”
“Nunca entendimos que no jugar es la peor forma de perder”
”No tarde en aprender que atarse esta bien si eliges tú la cuerda, haces tú
el nudo, y aceptas que los roces escocerás de vez en cuando”
“Ya sabes, las lecciones sólo queman cuando las imparte la persona adecuada”
“Quizá el error fue enamorarse primero del sexo. Porque follar siempre nos
llenó más que las palabras o los gestos: fue lo único sincero que supimos
darnos”
“Pensar en algo que no puedes tener también cuenta como tortura” Parece que
nos gusta torturarnos, o simplemente es más fácil refugiarse en el dolor que
enfrentarse a eso en lo que nos encontramos y a algunos les gusta llamar vida.
“Hay miradas apagadas que gritan que las enciendas”
“Hay personas que llaman la atención, y personas que llaman a la intención”
No sé vosotros, pero yo tengo un rostro ahora mismo paseándose por mi cabeza.
“Felices por jugar una partida sin final ni principio, sin ganador ni
vencido, cuyas reglas escribíamos contra la pared, sobre el suelo, o en la
cama, daba igual el tablero.”
“Amar es fácil cuando te acostumbras a perder, y nosotros siempre hemos
jugado con los ojos cerrados y la luz apagada”
“Debo confesarte que mis demonios no son más que ángeles caídos en
desgracia por la mano de caprichos insaciables como tú”
“Porque tú lo llamabas amor, y yo dejaba que lo creyeras para no hacerte
daño”, ¿no es un sentimiento muy humano?, generalmente no nos gusta lastimar a
aquellos que nos importan, sin darnos cuenta de que las mentiras pueden hacer
mucho más daño a la larga, “Porque no hay más ciego que el que ignora lo que
siempre ha tenido sin esfuerzo. Ahora soy yo el que te echa de menos”, que
lastima y que cierto al mismo tiempo, creo que no es la primera vez que he
oído, o incluso comprobado, que no sabemos apreciar lo que tenemos hasta que lo
perdemos.
Pero no solo se tratan estos temas, atraviesa el mundo de los sentimientos
y las pasiones y te obliga a pensar, a reflexionar, e incluso, si te dejas,
hasta te enseña. He aquí unas de mis frases favoritas:
”El problema viene cuando juzgas a los demás haciendo uso de tu vara de
medir” Y con esto puedes sentirte identificado de dos modos, o eres así, o te
han juzgado, esperando que seas, aquello que es probable que ni puedas, ni
quieras ser.
“A veces el viaje no es viaje, y la historia no lleva tu color porque no lo
permites, porque saberte protagonista es más difícil que fingir ser un
personaje, uno que no importa.”
“Estamos ciegos por decisión propia” Y a mí que no me diga nadie que no ha
huido de un problema, que sabía previamente que le iba a hacer daño. No nos
gustan las cosas malas, y ya se sabe, ojos que no ven… sin embargo, “Aunque
sabe que Dios es un cuento, también lo es la vida y prefiere vivir una mentira
con consuelo que una realidad sin sueños” Que levante la mano es primero que
nunca se haya refugiado en un sueño.
“La muerte vuelve real cualquier vida y veraz cualquier historia”
“Los nombres no son relevante, no suelen decir nada de nadie”
“Es muy fácil encontrar respuestas en el dolor, sobre todo si es el tuyo”
“La imaginación existe para compensar los defectos de una realidad que
nunca piensa en nosotros”
“No hay mayor razón para hacer algo, por ilógico que sea, que el poder
permitírselo”
“Nadie ha dicho que la predestinación sea suficiente para vencer la cobardía,
aunque siempre es suficiente para disfrazarla de autoengaño”
“Aprender de la derrota es demasiado fácil”
“Tal vez no estábamos preparados para pensar y aceptar las consecuencias de
hacerlo”
Así que esta es mi recomendación para los valientes, para los que se atreven a pensar, a reflexionar. Para todos aquellos que quieren autoconocerse.
Comentarios
Publicar un comentario